Patrimonio de la humanidad es el título conferido por la UNESCO (La Organización de las Naciones, la Educación, la Ciencia y la Cultura) a lugares específicos del planeta para catalogar, preservar y dar a conocer su importancia cultural o natural para la herencia común de la humanidad.
Quiero enseñaros estos sitios y monumentos maravillosos y aseguraros, que los lugares menos conocidos os van a sorprender gratamente.

jueves, 2 de febrero de 2017

Patrimonio inmaterial de Argelia

El Ahellil del Gurara
Interpretado durante las ceremonias colectivas, el Ahellil es un género musical y poético emblemático de la población Zenete de Gourara. Esta región del suroeste argelino tiene un centenar de oasis poblados por más de 50.000 habitantes de origen berebere, árabe y sudanés. El Ahellil, que es específico de la región de expresión berebere del Gourara, se interpreta regularmente con motivo de las festividades religiosas, en los peregrinajes, así como en festejos profanos tales como bodas y ferias locales. El Ahellil, estrechamente asociado al modo de vida Zenete y a su agricultura de oasis, simboliza la cohesión de la comunidad que vive en un entorno rudo y transmite los valores y la historia de los Zenetes en una lengua que está en peligro de desaparición. A la vez poesía, canto polifónico, música y baile, este género es interpretado por un bengri (flautista), un cantante y un coro. Este puede llegar a ser de un centenar de cantantes que, colocados hombro con hombro en círculo en torno al cantante, le dan la réplica batiendo palmas. Una sesión de Ahellil consiste en una serie de cantos que se suceden en un orden decidido por el músico o el cantante según una pauta inalterable. La primera parte, el lemserreh, está abierta a todos y consiste en cantos cortos, muy conocidos, que se prolongan hasta altas horas de la noche. En la segunda, llamada aougrout, intervienen sólo los artistas ya adiestrados y continúa hasta el alba. El tra termina al amanecer y en él participan sólo los mejores intérpretes. Esta estructura tripartita queda reflejada también en la interpretación del canto, que empieza con un preludio instrumental, seguido por una repetición de ciertos versos por el coro y termina con un murmullo del coro que va creciendo lentamente hasta llegar a producir un conjunto poderoso y armonioso.

                                                         fuente: Unesco

Ritos y artesanías vinculados a la tradición del traje nupcial de Tlemecén
Las ceremonias nupciales de la región de Tlemecén dan comienzo en casa de los padres de la novia, donde ésta, rodeada por sus amigas y por sus parientas casadas ya engalanadas para la boda, se viste con un traje de seda dorada tejido a la usanza tradicional. La novia también se hace pintar con alheña dibujos simbólicos en las manos y recurre a la ayuda de una anciana para ponerse un caftán de terciopelo bordado, adornarse con joyas y tocarse con una cofia cónica. Los órganos vitales y de reproducción de la novia se cubren con hileras de barruecos para protegerlos contra los espíritus malignos. Al dejar la casa de sus padres, la novia se cubre con un velo de seda dorado. Durante la fiesta nupcial, una mujer casada, parienta allegada de la novia, dibuja círculos rojos y plateados en las mejillas y el labio inferior de ésta para purificarla y protegerla. Una vez que se ha protegido con el caftán, las joyas y esos maquillajes, la novia se quita el velo, dispuesta ya a casarse. A las niñas de Tlemecén se las inicia desde su más tierna infancia a esta tradición nupcial, y las técnicas artesanales necesarias para la confección del valioso traje se transmiten de generación en generación. 

                                                       fuente: Twitter


                                                       fuente: Pinterest



                                                              fuente: Unesco




                                                          fuente: Unesco



Peregrinación anual al mausoleo de Sidi ‘Abd el-Qader Ben Mohammed
Todos los años, las comunidades sufíes, tanto nómadas como sedentarias, emprenden una peregrinación al mausoleo del místico musulmán Sidi ‘Abd el-Qader Ben Mohammed, llamado también “Sidi Cheikh”, que se halla enterrado en la localidad de El Abiodh Sidi Cheikh. A partir del último jueves del mes de junio, dan comienzo tres días de celebraciones religiosas y festejos profanos en honor del fundador de la hermandad sufí. La peregrinación renueva los vínculos y alianzas entre los miembros de la hermandad y contribuye a garantizar la paz y la estabilidad entre las comunidades. También ha contribuido al reciente auge del sufismo, al fomento de valores comunitarios como la hospitalidad, y al ejercicio colectivo de prácticas religiosas (plegarias a Sidi Cheikh y recitaciones del Corán) y profanas (bailes y cantos). El ritual de la peregrinación comienza con una recitación a coro del Corán, seguida por una ceremonia celebrada al alba en la que las comunidades renuevan su adhesión a la hermandad sufí. Los festejos profanos comprenden bailes, competiciones de esgrima y concursos ecuestres en los que participan más de 300 jinetes procedentes de diversas comunidades. Los conocimientos espirituales se aprenden y transmiten en el seno de las familias, mientras que los maestros sufíes enseñan a los iniciados los principales rituales y plegarias mediante un sistema de enseñanza formal. Los bailes ejecutados por hombres y mujeres, así como los juegos profanos, se enseñan en el seno de asociaciones o se transmiten mediante la práctica.

                                                       fuente: Cnrpah


Ritual y ceremonias de la Sebeiba en el oasis argelino de Yanet
Tienen lugar durante un periodo de diez días, en el primer mes del calendario lunar islámico. Durante los nueve días que dura la competición denominada “Timulawin,” los hombres danzan y las mujeres cantan para conquistar el derecho a representar a sus comunidades. Los vencedores de la competición ejecutan el décimo día el ritual y las ceremonias de la Sebeiba. Los bailarines, con indumentaria guerrera, van con las cantantes a un lugar llamado “loghya”. Una vez llegados todos allí, los hombres desfilan primero presentando armas y luego forman un círculo ritual entrechocando sus espadas continuamente, mientras que las mujeres entonan melodías tradicionales al compás de tamboriles. Al final de la jornada, los participantes se dispersan. Los ancianos de la comunidad transmiten directamente a los más jóvenes los conocimientos relacionados con el ritual y las ceremonias. Los artesanos locales fabrican y reparan los trajes, armas, joyas e instrumentos musicales necesarios para el ritual y ceremonias de la Sebeiba, que constituyen un signo de identidad cultural importante de los tuaregs del Sahara argelino.

                                                        fuente: Unesco


                                                   fuente: Unesco

La Sbuâ, peregrinación anual a la zawiya de Sidi El Hadj Belkacem en Gurara
Todos los años, peregrinos de las comunidades cenetes del Sahara sudoccidental argelino visitan tumbas de santos para conmemorar el nacimiento del profeta Mahoma. Esta peregrinación, llamada Sbuâ, dura una semana y comprende una serie de prácticas culturales de carácter festivo que consisten principalmente en actividades colectivas, como interpretaciones de cantos y danzas. El viaje de los peregrinos culmina el séptimo día en una plaza vecina a una ''zawiya'' (institución comunitaria similar a la madraza) situada en el centro de la localidad de Gurara, donde se halla el mausoleo de Sidi El Hadj Belkacem. Al principio los participantes se agrupan –todos confundidos, simbólicamente– en torno al portaestandarte del santo y, posteriormente, cada uno se incorpora a su propio grupo para proseguir las celebraciones del ritual dirigido los peregrinos de más edad. Las mujeres participan en las ceremonias lanzando los tradicionales gritos de júbilo (“yuyús”) y una semana antes del fin de la peregrinación presiden el llamado “rito de la muela”, en el que se tritura el primer puñado de los cereales que se van a usar para preparar el cuscús consumido por los peregrinos. Los depositarios de esta tradición hacen remontar su ascendencia al linaje de los santos y se definen como descendientes suyos. Los niños y los jóvenes participan formalmente en diversos actos, oraciones y cánticos de la peregrinación, convirtiéndose poco a poco en depositarios de esta práctica cultural.

                                                      fuente: Easyvoyage



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